Se acabó el mito

octubre 31, 2008 by · Leave a Comment
Filed under: monarquía 

     Teníamos a la Reina por una persona mesurada, que no comete errores, tolerante, y sobre todo inteligente. El error de la reina y en definitiva, de la casa Real al no censurar previamente el libro de Pilar Urbano, “La reina muy de cerca”, con las palabras de la Reina es, sencillamente, un error Garrafal.

La polémica

Tres han sido los comentarios que más ampollas han levantado: Con respecto a los homosexuales ha declarado que “Si estas personas quieren vivir juntas, vestirse de novios y casarse, están en su derecho, pero que a eso no le llamen matrimonio porque no lo es”. “Puedo comprender, aceptar y respetar que haya personas con otra tendencia sexual, pero, ¿que se sientan orgullosos de ser Gays? ¿Que se suban a una carroza y hagan manifestaciones? Si todos los que no somos gays saliéramos en manifestación colapsaríamos el tráfico.; Con respecto al aborto y la eutanasia ha declarado estar en absoluto desacuerdo, “La vida y la muerte no están en nuestras manos”; y para rematar la faena, la religión, “Se ha de enseñar religión en los colegios, al menos hasta cierta edad. Los niños necesitan una explicación del origen del mundo y de la vida”.

El comunicado

Poco ha tardado la Casa Real en emitir un comunicado desmintiendo a la autora y sin rectificar concluir que se tergiversaron las palabras de la monarca, que en todo caso se realizaron en un ámbito privado. Si esto fuera así habrían tenido todo el tiempo del mundo para leerse el libro y haber evitado que dichas palabras salieran a la luz y por eso el error es doblemente grave, porque nadie midió las consecuencias. Cabe decir que como era de esperar la autora del libro ya ha dicho que de eso nada, que lo que ella escribe es lo que la reina dijo, letra por letra.

Las consecuencias

Esta claro que los tres se reducen al ámbito de la propia religión Católica y que podrían o pueden incluso haber sido retorcidos para que muestren lo que quiso decir de una u otra manera cambiando el sentido de manera radical, pero lo cierto es que ahí están y nadie lo ha parado provocando varias cosas: la reacción de todas aquellas personas que piensan que la Monarquía no debe meterse en cuestiones de estado. Ni el propio Rey lo había hecho con tanta claridad, y mira que es patoso; que los colectivos de Gays y Lesbianas se levanten en contra de la casa Real, y con todo su derecho; el malestar del gobierno; el malestar de los ateos y de los que creen que aún nos queda mucho para llegar al estado laico que nos merecemos; el malestar de la comunidad científica que ha visto la ignorancia plasmada en tres palabras, tanto esfuerzo para nada; ha puesto al Rey a los pies de los caballos; y a muchos que la tomábamos como una persona relativamente tolerante se nos ha caído el mito, era aceite lo que se veía por encima. Ahora solo queda esperar a las consecuencias a largo plazo de tan absurda salida de tono de una persona que, en absoluto, lo necesitaba tanto para la monarquía, como para ella misma.

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