No, no son cuatro duros

mayo 31, 2010 by · Leave a Comment
Filed under: Política 

El otro día hablabámos de 10 medidas que se podían haber tomado para aliviar la carga del estado y entre los comentarios, a favor y en contra, había gente que mencionaba que el fondo con esas medidas lo que se ahorraba no eran más que cuatro duros. Pongamos el ejemplo en una sola de ellas, quizás de las más pequeñas sguramente, el gasto en telefonía movil de los Ayuntamientos (descartemos las administraciones provinciales, autonómicas y nacionales). El otro día le pregunté a un amigo que conoce bien la economía de un par de municipios por su gasto en telefonía móvil. El primero de los municipios, de unos 20.000 habitantes tenía un gasto de unos 3.000 € mensuales de consumo en telefonía móvil. El segundo, de unos 70.000 lo tenía de unos 7.000 € mensuales. Queda claro que tomar exclusivamente un par de municipios para hacer una media nacional es una salvajada estadística pero nos servirá para poder tomar conciencia del asunto, de todas maneras si alguien nos puede aportar algún ejemplo más ya sea de municipio, comunidad o ministerio sería de tremenda ayuda.  Tomaremos una media de unos 10 centimos por habitante, tirando por abajo. Teniendo en cuenta que en España hay 47 millones de habitantes, nos saldrían 56 millones de € al año en un gasto que si bien no es totalmente  eliminable si que es perfectamente reducible y más teniendo en cuenta el caracter español de usar para lo privado lo público.

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La crisis financiera de los Ayuntamientos

octubre 6, 2008 by · Leave a Comment
Filed under: Economía 

      Hubo un tiempo no muy lejano en el que los ayuntamientos pequeños y no tan pequeños vendían suelo a sus propios ciudadanos. Si, suelo, parcelas, aunque a día de hoy resulte difícil creerlo. Urbanizaban las calles y sacaban al mercado pequeñas unidades de 100 a 500 metros cuadrados para que los ciudadanos se construyesen la casa a su gusto y manera dentro de las directrices del plan urbanístico de rigor y con el consiguiente ahorro económico que suponía. Esto se hacía en todos aquellos ayuntamientos que carecían de dos cosas fundamentales:interés y recursos. Construirse una casa en estas condiciones era mucho más rentable que comprándosela a un tercero y el Ayuntamiento recuperaba la inversión y, de paso, sacaba algo de rentabilidad que devolver a sus ciudadanos. Con el boom inmobiliario esta práctica desapareció, el suelo público voló. Era mucho más sencillo dejar el suelo y los problemas en manos privadas, generalmente conocidas, que se encargaban por nosotros de ejercer de promotores y mecenas. Quizás ahora, con la crisis y las caídas en la venta de los pisos, sea el momento de que los Ayuntamientos recuperen viejas prácticas de dejar en manos de los ciudadanos lo que les es de derecho constitucional recuperando aquello que regalaron en su día, el suelo. Estoy seguro que a más de una inmobiliaria le iban a dar una alegría. Pero eso si, a precio de saldo. No obstante tiene pinta de que esto va para largo.

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