A buenas horas

febrero 12, 2008 by · Leave a Comment
Filed under: Internacional 

Han pasado casi siete años y ahora se sacan de la manga Bush y sus acólitos seis detenidos de Guantánamo a los que les quieren regalar un collar de cuerda por el 11-S. Siete años para que sean ahora juzgados, con petición de la pena de muerte, para cada uno de ellos, y sin haber comenzado el juicio, ya se comienza a oir que lo único que tienen contra ellos son las confesiones y algúna de ellas obtenidas bajo métodos que otorgan poca credibilidad al proceso. ¿Y a que viene todo esto ahora?, os preguntaréis. Es bien sencillo, Bush está dejando la cama hecha para marcharse, y una de las sábanas es no irse sin ahogar a alguien por el 11-S, así como otra lo fué hace unos días, el enésimo intento de aproximación con Palestina. Que nadie diga que no fue capaz de ajusticiar a alguien por el mayor atentado sufrido en la historia de Estados Unidos y para que nadie se queje habrá cogido a los seis por los que menos han preguntado en estos siete años en Guantánamo. Quien sabe, quizás de Bin Laden ya nadie se acuerde en otros cincuenta años.

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